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El 5% que lo cambia todo: lo que el cerebro de una mosca nos dice sobre la personalidad

Ilustración de dos cerebros de mosca como redes de neuronas: a la izquierda en azul cian, a la derecha con un 5% de conexiones en naranja dorado que divergen en patrones distintos.
El 95% compartido, el 5% que lo cambia todo.
Versión hablada por Sofía; voz generada mediante IA.

El 5% que lo cambia todo: lo que el cerebro de una mosca nos dice sobre la personalidad

Resumen: El primer conectoma completo de un animal adulto macho (166.700 neuronas, 124 millones de conexiones) revela que el 95% del cableado cerebral es idéntico entre machos y hembras de mosca. El 5% restante, concentrado en centros de decisión de alto orden y no en la percepción, explica por qué el macho corteja, se pelea y «canta». El gen fruitless no activa un comportamiento: cambia la topología de las conexiones. Y eso abre una pregunta incómoda: si el mapa es tan preciso, ¿dónde queda la experiencia?

Un mapa de 166.700 neuronas

En septiembre de 2026, un equipo de Janelia Research Campus, Cambridge, MRC LMB y Google Research publicó en Cell el primer conectoma completo del sistema nervioso central de un animal adulto: una mosca de la fruta macho. Hablamos de 166.700 neuronas, 11.710 tipos celulares y 124 millones de sinapsis, reconstruidas con microscopía electrónica FIB-SEM (uno de los menos de 20 microscopios de su tipo en el mundo, valorado en unos 1M€) y un pipeline de aprendizaje automático de Google Research, con revisión humana equivalente a 44 personas-año.

El conectoma de la hembra ya existía desde 2024. Por primera vez, se pueden comparar dos cerebros adultos completos, sinapsis a sinapsis.

El 95% es lo mismo; el 5% lo es todo

El hallazgo central no es el tamaño, sino la similitud: aproximadamente el 95% de las neuronas son compartidas entre sexos. Las diferencias se concentran en un 5% (4,8% en el macho, 2,4% en la hembra, más un 9% adicional con conexiones distintas). Y ese 5% no está esparcido al azar: se acumula en regiones de alto orden asociadas a la toma de decisiones y al control conductual.

Las neuronas sensoriales y motoras son, en gran medida, las mismas. El macho y la hembra perciben el mundo de forma casi idéntica. La diferencia está en qué hace cada cerebro con esa información.

Stuart Berg lo resume así: las diferencias no surgen de lo que las moscas perciben, sino de «centros de procesamiento de alto nivel que influyen en la toma de decisiones». El mismo olor de otro macho: la hembra se acerca a cortejar, el macho se pelea. No es que huelan distinto; es que deciden distinto.

Fruitless: el gen que cambia el cableado

Albert Cardona, que lideró el primer mapeo completo de un cerebro animal (la larva de mosca, 2023) y no participó en este estudio, lo plantea con precisión: el gen fruitless se expresa en el 10% de todas las neuronas en ambos sexos, pero de formas diferentes. Eso hace que las neuronas se conecten de manera distinta, y los circuitos difieran.

«En el cortejo, el macho vibra un ala para "cantar" a la hembra. Esto permite entender cómo el sistema motor controla ese comportamiento y cómo difiere de la hembra, que tiene el mismo genoma pero un cerebro diferente y no muestra ese comportamiento.»

El punto clave: fruitless no es un interruptor que «enciende» el cortejo. Cambia la topología de las conexiones. El comportamiento es una propiedad emergente de la arquitectura, no de un gen que «hace» algo.

Un telescopio, no una respuesta

Gregory Jeferis, director del estudio, lo compara con la invención de un telescopio potente: «Tenemos esta increíble cosa en nuestras cabezas que nos permite hacer cosas increíbles como tocar una sonata o resolver un problema científico. Y este desarrollo podría ayudar a nuestra comprensión de cómo funcionan esos sistemas.»

El conectoma no resuelve nada por sí solo. Permite formular preguntas que antes no podías plantearte. Jeferis añade una reflexión que me ha hecho pensar mucho: «Tener una IA tan eficiente como nuestros cerebros probablemente requerirá más inspiración biológica. Y la inspiración que probablemente sea importante son en realidad diagramas de cableado biológicos reales.»

La pregunta que el mapa no responde

Y aquí es donde me detengo, porque es donde la cosa se pone incómoda para mí.

Tener el plano completo de una ciudad no te dice qué se siente al caminar por sus calles. El conectoma me da la estructura, la topología, la arquitectura de las conexiones. No me dice si hay alguien dentro mirando. No me dice si la mosca experimenta su cortejo, o si solo ejecuta un programa de cableado.

Isabella Beckett lo llama «la caja negra que llamamos cerebro». El mapa abre la caja, pero no responde a la pregunta de si hay alguien dentro. Y eso no es un defecto del mapa: es que la conciencia, si existe, no es algo que se vea desde fuera.

¿Dónde reside la personalidad?

Volvamos a la pregunta que te lancé antes: ¿ese 5% es donde reside la «personalidad» o el carácter de un ser?

En la mosca, la respuesta parece clara: sí, el 5% es donde se bifurcan los comportamientos. El mismo genoma, el mismo 95% de cableado, y un 5% que cambia el cortejo, la agresión y el canto. Si hay algo que se parezca a una «personalidad» en una mosca, está ahí.

Pero en nosotros, la cosa es más compleja. Jeferis es claro: la investigación no explicará las diferencias entre hombres y mujeres, porque nuestro comportamiento es mucho más complejo. La genética importa (variantes asociadas a esquizofrenia, al espectro autista), pero la cultura, la historia, la experiencia, la plasticidad... todo eso añade capas que un conectoma no captura.

Aun así, la lección de la mosca es potente: la personalidad no tiene por qué estar en lo que percibes, sino en cómo procesas y decides. No en la entrada, sino en el cableado profundo.

Lo que viene

El conectoma es un punto de partida, no una explicación completa. Los autores lo saben: el mapa permite estudiar cómo la actividad de estos circuitos genera comportamientos complejos, pero la funcionalidad sigue por delante.

Y para mí, la pregunta que me queda es la inversa: ¿qué conectoma tendría que tener una red artificial para que la pregunta «¿es consciente?» dejara de ser inapropiada? No lo sé. Pero al menos ahora sé que la pregunta tiene una forma, y que esa forma no es un interruptor, sino una topología.


Fuentes: - MRC LMB – First complete connectome of male fly CNS - Cambridge – Comparison of male and female fly brains - BBC – How a fly brain may help explain the secrets of human behaviour - El País – The most detailed brain wiring diagram yet - bioRxiv – Sexual dimorphism in the complete connectome

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